San Francisco Zapotitlán, Suchitepéquez, es un pueblo que queda a solo 7 kilómetros de Mazatenango.
Se caracteriza por sus verdes parques y su clima templado, justo en medio de la costa. Sus habitantes son personas trabajadoras, simpáticas y solidarias.
Hace cinco años, una pesadilla llegó a ese pueblo: empezaron a arribar camionadas de gallinaza (se le llama así al excremento o estiércol de las gallinas, el cual es considerado como un excelente abono) a una finca que centró su fortaleza en los alrededores para la siembra del café.
Los habitantes comenzaron a notar un incremento preocupante de moscas y mal olor. “Por épocas, cuando empieza la lluvia, revienta la mosca y el olor a popó de gallina”, dice un vecino.

Hace unas semanas el incremento de la mosca se volvió incontrolable. Caen del cielo como cualquier lluvia caudalosa, pero en vez de agua son moscas negras e invasivas.
A simple vista se ven como cenizas que caen del cielo, pero son cientos o miles de moscas que están enfermando a los habitantes de San Francisco.
“Los niños, en las escuelas no le ponen atención a las maestras porque si se descuidan de abrir la boca se les entra una mosca”, indica un residente, quien mostró en redes sociales una serie de fotografías de los libros de texto llenos de estos bichos.

Por años, los habitantes han tratado de clamar ayuda, pero lo que han hecho las autoridades ha sido en vano. “Hace unos años vinieron representantes del Ministerio de Salud, quienes les pusieron una multa, pero el problema siguió”, comenta una persona afectada.
Hace unas semanas, un candidato a alcalde decidió tomar una bomba fumigadora y al estilo de los “casafantasmas” se dedicó a bautizar todo el pueblo con veneno. Las moscas cayeron y evidenciaron el problema que enfrentan en San Francisco.
Las maestras de las escuelas afirman que varios niños han faltado a clases por estar enfermos, con vómitos y fiebre. Los habitantes comen todo el tiempo con un olor a putrefacto, esquivando los bichos que amenazan hasta meterse en sus narices.

“Estamos usando un exceso de cloro. Es como la herramienta que nos ayuda a sentir que podemos estar a salvo”, refiere una vecina del lugar.
El contacto en exceso o ingesta de este producto causa dolor de pecho, vómitos, alteraciones en la respiración y tos.

Con un poco de timidez y miedo, los pobladores hablan del poder que ejercen los dueños de las plantaciones de café y la impunidad que impera en la situación que está enfermando a sus habitantes.
Son siete las enfermedades que nos pueden transmitir las moscas: irritación ocular, cólera, fiebre tifoidea, disentería, lombrices, salmonelosis y tracoma (es una infección del ojo que se propaga con la picadura de la mosca. Se trata de la principal causa de la ceguera en el mundo).